Precioso día de invierno, las carreteras cortadas, los colegios cerrados y mi casa en la montaña en la soledad. Salgo a intentar limpiar un poco de nieve pero es imposible, pongo la calefacción alta e intento ver la tele, pero la señal es mala, así que un poco de música y esa modorra del calorcillo. Mi cuerpo procesa la soledad, la paz y el sopor con el deseo. Mis manos en una suave caricia recorren mis zonas erógenas y sin inhibiciones, sin temor a ser incordiada con alguna llamada o visita, entro en una fase de placer infinito. Pongo la cámara en secuencia lenta, me gusta guardar estos momentos . Seguir leyendo »
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