Su cuerpo torneado como la mejor madera, como el mástil de una guitarra por donde los dedos se deslizan con suavidad y destreza.
En busca de un amor que domine esa pasión de su cuerpo y la haga sentir mujer en toda su magnitud, para poder disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida “el sexo” en toda su grandeza y sin paliativos.
Vivir tan sólo para follar cada día, para dar placer y recibirlo, para recorrer esa madera con la lengua llenandola del deseo, para follar sin descanso.
Cada día sale en buqueda de esa persona, los hombres le escapan, sus formas ,su rostro, su pecho y toda ella imponen respeto y cierto miedo.
También otra mujer podría ser su salida, pero necesita frenar la furia que arde en su interior,gritarle al mundo: Soy una chica.
Esperar y esperar cada día y mientras espera son sus manos las que cubren su necesidad Seguir leyendo »
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